martes, 24 de noviembre de 2015

Análisis del capítulo XXV

CAPÍTULO XXV
QUE TRATA DE LAS EXTRAÑAS COSAS QUE EN SIERRA MORENA SUCEDIERON AL VALIENTE CABALLERO DE LA DE MANCHA,Y DE LA IMITACIÓN QUE HIZO A LA PENITENCIA DE ELTENEBROS


Don Quijote, en efecto, resuelve imitar la penitencia que Amadís de Gaula, cambiando su nombre por el de Beltenebros, hizo en la Peña Pobre cuando fue desdeñado por su amada Oriana. Ahora bien, como muy sensatamente observará Sancho a continuación, Dulcinea no ha desdeñado ni engañado a Don Quijote, por lo que éste carece por completo de motivos para convertirse en penitente o en loco violento. Frente a la penitencia por amor de Cardenio (real, o del mismo plano de realidad que Don Quijote) y a la penitencia motivada de su modelo Amadís (ficticio, aunque tenido por Don Quijote por histórico), el propósito de Don Quijote es un acto incongruente que se nos aparece como una degradación disparatada y caricaturesca:
una parodia, en definitiva, del modelo caballeresco, donde este motivo de la penitencia del héroe es frecuente.
Dentro de este contexto, el fragmento que vamos a comentar corresponde al parlamento en que don Quijote razona y da cuenta de su intención imitar la penitencia de Amadís (más adelante duda entre imitar la penitencia de Amadís o la furiosa locura de Orlando).


ESTRUCTURA

En tal parlamento construye Cervantes un remedo humorístico de la oratoria, desde su misma estructura. El discurso, en efecto, presenta una estructura argumentativa, que, tras sentar dos premisas, extrae una conclusión, siguiendo un esquema silogístico:

•Premisa primera: Amadís fue el mejor caballero andante.
•Premisa segunda: En cada actividad hay que imitar a los mejores.
•Conclusión: Hay que imitar a Amadís (conclusión de la cual deriva su idea de, en este caso, imitarle en su penitencia).


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