domingo, 20 de septiembre de 2015

introducción Celestina


INTRODUCCIÓN SOBRE LA CELESTINA

La Celestina, una de las obras más importantes de la literatura española junto con el Quijote,  se considera una comedia humanística, género característicamente medieval creado por Petrarca en el siglo XIV y que se cultivo mayormente en Italia.
La obra está totalmente escrita de forma dialogada, pero no se puede representar sin una adaptación previa debido a su gran extensión, así pues, la obra está destinada a la lectura. Además, tiene algunos problemas textuales, ya que pasó de denominarse comedia, Comedia de Calisto y Melibea, en una primera edición en Burgos en 1499 y posteriores de Toledo y Salamanca en 1500, a llamarse Tragicomedia de Calisto y Melibea en las ediciones de 1502. Además, la primera edición de 1499 consta de 16 actos y la posterior de 1502 consta de 5 actos más, es decir, 21, como el texto ya definitivo.
            Cabe destacar, que ya desde la primera edición, se encuentra en el prefacio una carta del autor a su amigo donde este explica que llegó a sus manos el primer acto de la obra, escrito por un desconocido, y que decidió continuarla con tanto afán que la concluyó en 15 días. Además, encontramos un poema con versos acrósticos (las primeras letras de cada verso componen una palabra), donde Fernando de Rojas asume la autoría de la obra “el bachiller Fernando de Rojas acabó la comedia de Calisto y Melibea y fue nascido en la Puebla de Montalbán”.  
            Respecto a lo comentado anteriormente sobre la autoría de la obra, existe un claro paralelismo con el Quijote de Cervantes, ya que en esta novela, en el prefacio, Cervantes también asegura que encontró el manuscrito y que lo continuó. Después de muchos estudios filológicos en los que se aseguraba que en el caso de La Celestina, la historia de que se había encontrado un manuscrito que Fernando de Rojas había terminado era un recurso para darle misterio al origen de la obra y además debido a lo controvertido del tema (libertinaje, prostitución, brujería, etc.) , el autor podría haber temido a las represalias de la iglesia, que tenia mucho poder en la época. En cambio, estudios recientes aseguran que la casta de Fernando de Rojas al principio de la obra era veraz ya que se observa que el primer acto tiene un estilo estilístico muy diferente de los demás actos: el estilo es simple y los párrafos cortos, al contrario que los demás veinte actos (otras pruebas que refuerzan la hipótesis son el diferente tipo de letra de los originales).
            Dichos aspectos nos llevan a la valentía del autor ya que se atrevió a tratar ciertos temas cuando había censura y represaría, aunque los actos que añadió en la segunda edición fueron para castigar el mal hacer de los personajes y que así tuvieran su castigo divino por pecar. Pero no tenía otra que actuar de esta forma ya que Fernando de Rojas era converso, un judío convertido al catolicismo para no ser expulsado del país. A pesar de ese estigma, consiguió estudiar Leyes en Salamanca, ser alcalde de Talavera de la Reina y poseer una notable biblioteca.
            Encontramos en la tragicomedia pasiones universales que los personajes viven hasta el extremo hasta su destino trágico como la pasión del amor físico (que los familiares no aceptan como en Romeo y Julieta de Shakespeare), la lujuria de los clientes de Celestina y la codicia llevada al extremo de Celestina, junto con su astucia, grosería y amoralidad. Lo despiadado del personaje lo encumbra a uno de los más grandes de la literatura. El acierto de Fernando de Rojas está en expresar estas pasiones con belleza literaria y cualidades literarias como mostrar el lenguaje de los personajes según su estrato social. Eso fue una novedad ya que Calisto y Melibea hablan de forma culta y lírica y Celestina, los criados, prostitutas y rufianes hablan de forma inculta, con insultos y con lenguaje popular que incluye abundantes refranes.
            Fernando de Rojas fue el primer escritor en aunar personajes nobles y plebeyos en una misma obra, con idéntica importancia para el argumento, y así reflexionar en que los dos mundos, la nobleza y el pueblo, sólo se diferencian en las formas, pero en ambos existe lujuria y amoralidad.








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